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Estimada/o lectora, lector de la Comunidad del ICEMD.
Vamos pues en esta última columna del año
que se nos va ya con mi nueva propuesta para 2009:
ese fascinante viaje al interior de nuestra “caja
negra”, tan misteriosa y desconocida aún,
llamada cerebro. Un nuevo viaje de aventura “al
fondo de nuestras decisiones”. Pero antes
de salir, echemos un vistazo a lo esencial de
ese documental que les ofrecía el mes pasado aquí.
Primer error que nos explica el biólogo
Gerhard Roth en el documental citado: “¡no
existe el homo economicus que todo lo hace bien,
lo calcula, que toma sus decisiones de compras
de forma cien por cien racional! Hemos descubierto
que la ratio no está interconectada con
el centro de decisiones en el cerebro humano.
No puede acceder a nuestra conducta.” Que
nadie le vuelva a venir con el cuento de que el
ser humano es lo más racional que ha parido
la tierra... No es verdad, nos dicen en este final
de año 2008 un grupo de cualificadísimos
neurocientíficos que poco a poco se van
adentrando y mirando el interior del complejísimo
cerebro humano (y a los que hemos comenzado a
seguir en esta fascinante aventura nueva desde
la web del ICEMD).
Según uno de los psicólogos que
aparece en el documental, profesor Gerd Gigerenzer,
“una persona puramente racional no podría
sobrevivir en este mundo. Las emociones hacen
mucho por nosotros, los seres humanos”.
Otro dato fundamental para conocer mejor a nuestro
consumidor, a nuestro cerebro humano: el acto
de comprar está muy automatizado por el
cerebro. Es la forma de descargar de trabajo (y
agobio) las cientos de decisiones que debe realizar
el cerebro en cada momento. ¿O acaso usted
no conduce su coche de forma “automatizada”?
¡Eso mismo sucede en la compra habitual
en su supermercado! Lo contrario sería
una auténtica tortura para el consumidor.
¿Va viendo el “problema” de
estos hechos, científicamente analizados,
para el marketing y la publicidad? ¿Cómo
entra así una nueva marca en nuestro cerebro?
Según Gigerenzer, “el consumidor
que piensa menos a la hora de comprar, es decir
que se complica menos la compra con x criterios
difíciles de cumplir, estará luego
más contento.” Curioso dato recogido
en este gran documental televisivo: las decisiones
óptimas no son ventajosas para el consumidor.
Pero si las sencillas, las fáciles.
Sigue descubriéndonos el documental alemán
que el consumidor tiene el temor de ser seducido
de forma refinada por la publicidad. Gracias a
las emociones que produce un mundo demasiado colorido
y brillante de consumo y productos. Esto le hace
escéptico. Sobre todo “caemos ante
las marcas” que nos ofrecen algo mas que
solo el producto al desnudo. Las que acompañan
el objeto adquirido con un estilo de vida preciso,
una sensación, sentimiento, identidad.
La investigación de marcas como la conocemos
hasta ahora sólo nos ofrece una parte sesgada
de la realidad. Según el economista profesor
Franz Rudolf Esch, “las marcas son emoción
pura”. Son como imágenes en la imaginación
del cliente. Como puntos de orientación
entre tanta oferta que hace perdernos. Son como
faros en las cabezas del consumidor. Las marcas
fuertes se identifican por emociones muy fuertes
(imágenes, sentimientos, fidelización)
que crean en el cerebro del consumidor. Las marcas
débiles no ofrecen esto.
El Dr. Christian Scheier define nuestras emociones
como un autopiloto cerebral que guía de
forma automática nuestras decisiones de
compra. Curioso lo que dice Esch con su ejemplo
de la lavadora Miele: el alto peso de la maquina
y su material robusto ya le dice en segundos al
cerebro (¡únicamente por unas rápidas
y muy subjetivas percepciones!) que debe ser buena,
de larga duración, de alta calidad. Porque
no tenemos muchas otras maneras de valorar la
calidad así de pronto.
¿Qué producen las marcas en nosotros?
Cambian el botón de ratio a emoción
en nuestro cerebro. Aunque esto no significa ser
razonable o no serlo. Existen emociones muy razonables
(las que nos ayudan mucho en la compra en un gran
hipermercado con 100.000 productos). “Vemos
como neurocientíficos una actividad disminuida
en el cerebro a la hora de comprar”, comenta
el profesor Peter Kenning en el documental. El
mundo complejo de los productos esta dominado
por las marcas. Solo unas pocas y que caben en
una mano, llegan a ser un icono comercial.
Bueno, estamos ya en Navidad, usted desea celebrarla,
mirar seguramente al nuevo 2009, así que
permita que hagamos una breve pausa en este fascinante
camino que emprendimos juntos. Pero, no por mucho.
¡Nos vemos el año que viene! Mientras
tanto le deseo un feliz descanso, cierta meditación
en los días de espiritualidad y relax navideño
(así al menos lo celebro yo cada año,
siguiendo tradiciones germanas ;-) y quizás
ese tiempo tan necesario para prepararse para
este gran viaje, viendo el documental
completo que he traducido expresamente para
usted una larga noche de diciembre 2008...
Javier Piedrahita
Columnista de la Comunidad ICEMD
Director del Portal MarketingDirecto.com
javier@marketingdirecto.com
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